domingo, 31 de marzo de 2013

Viernes santo en Cutud


Las fotografías que siguen no pertenecen a ningún filme de los que se acostumbran a exhibir durante semana santa en los países cristianos.
Son producto de otro tipo de espectáculo, en el que participan los medios de comunicación, los empresarios turísticos, los curiosos salpicados con la sangre de los penitentes que atesoran con sus cámaras esta versión salvaje del fanatismo religioso, y por supuesto los participantes activos crucificados y flagelantes.
Son fotografías de profesionales vendidas a las empresas periodísticas de todo el mundo como curiosidades dificiles de catalogar.


Este año decidimos recorrer los 70 y pico de kilómetros que nos separan de San Pedro Cutud, uniéndonos a la caravana de miles de filipinos y extranjeros que transitan la ruta que une esa ciudad con Manila, para asistir a las famosas crucifixiones.

El negocio del turismo no es el que establece la diferencia entre Sevilla y Cutud, la diferencia está en que los acólitos católicos que desfilan aquí se expresan con más brutalidad que los nazarenos andaluces, y que las imágenes transportadas por los costaleros son reemplazadas por cuerpos vivos clavados a maderos que se humedecen de sangre.

Me es muy difícil transmitir las emociones encontradas que me genera el, ni siquiera sé como llamarlo, evento.

El público se apiña para ver el desfile, algunos con la actitud de los que se acercan a curiosar un accidente de tránsito, con la morbosidad que es atracción y rechazo al mismo tiempo; otros devotos estremecidos por la emoción, y la mayoría desesperados por registrar con sus cámaras para después, reducida la vibración de un momento único de vida a una fotografía o un video, asimilarlo con la frialdad de la anécdota, del recuerdo.

Dentro ese marco cientos de hombres con el torso desnudo, anónimos, con la cara cubierta de trapos rojos, marchan ritmicamente flagelándose la espalda con látigos de bambú. Son un ejército sangriento exponiéndo su sacrificio a la multitud.
Por mil motivos diferentes han elegido ese papel, cada uno tendrá sus razones conscientes, pero seguramente estarán agitándose en busca de un arrebato de placer a través del dolor.

Por último los crucificados.
Para mejor entender su motivación final estas palabras de uno de ellos:

"Deseo que el momento del sacrificio llegue cuanto antes.
En el momento en que me empiezan a subir a la cruz ya no sé qué sentir o qué hacer, quiero ir al baño, vomitar, o incluso salir corriendo.
Es muy difícil, sobre todo viendo que los otros ya están ahí arriba, en la cruz. Siento muchísimos nervios.
A veces lo quiero dejar. Pero no puedo.
Me prometí a mí mismo que haría este sacrificio.
Una vez ahí arriba, las angustias previas y los fuertes dolores se desvanecen, contemplo a la muchedumbre y siento que alguien me guía."

miércoles, 27 de febrero de 2013

Sal de vida


La hoja de acero es fría, pero quema la piel cuando su roce se convierte en una caricia que  rasga.

La piel rasgada llora lágrimas de sangre.

Las gotas de sangre entibian el metal.


La sangre tiene el sabor de la sal que nos compone desde nuestro origen de algas marinas.

Con sal cubre el Amo las palabras que diseñó en mi piel, con la hoja de acero que es fría pero quema.

La sal sobre la herida quema más que la hoja de acero, pero seca las gotas de sangre.

Mis lágrimas también son saladas, como salado es el semen de mi Amo.

Su semen, mis lágrimas y mi sangre conservan el sabor de la sal que contenía aquella sopa que dio origen a la vida.

Sangre, lágrimas y semen frutos del dolor y del placer.

Placer y dolor, combinación de emociones presentes en el parto, en el nacimiento.

Eres mi vida;  las tres palabras que escribió el Amo y que por unos días veré al revés cuando me mire el pecho en el espejo.

Palabras que se borrarán cuando la sangre seca caiga, y la piel se regenere; pero que permanecerán en mi memoria, mientras mi memoria sea.





domingo, 13 de enero de 2013

Abrazo con k


Los sentimientos por más fuertes y profundos que sean son intangibles.

El amor, el odio, la pasión, la hermandad, el asco, no pueden tocarse;
pero eso no impide que nos estremezcan a nivel físico.

No necesito tocar, ver, oler para que se me erice la piel al recordar momentos vividos junto a mi amigo k,
por más que nos separe todo el diámetro del planeta.

Volver a estrecharlo entre mis brazos, palpar su cálida carne y sentir la fuerza de su cuerpo contra el mío,
significó una experiencia de tal intensidad que no tengo argumentos,
razones ni palabras aproximadas para  describirla.

Mi Amo y el de k pautaron un encuentro,
y acompañando a mi Señor viajamos hasta la casa que es el domicilio de k y su Dueño,
casi a medio camino entre Boston y Milton en Massachusetts.

El imponente Amo de k que es guardián de las tradiciones BDSM nos recibió con mucha cordialidad
siempre respetando las normas,
por ejemplo solo le dirigió la palabra a mi Señor,
y me dedicó una  mirada admonitoria que me obligó a bajar la vista
y no volver a mirarlo a la cara hasta que nos retiramos.

Cuando k entró en la sala para servirlos humeantes tazas de café,
me dolió el cuerpo frenando el impulso de pararme para abrazarlo.

k lucía magnifico, vistiendo solo un collar de perro en su cuerpo maduro de músculos y cicatrices,
totalmente pelado salvo las cejas y la pestañas;
bajas estas últimas supongo que siguiendo las instrucciones de su Señor de mirar solo el suelo salvo orden contraria.

Dejó por un momento la bandeja con la vajilla del café
y abriendo una caja de madera con herrajes plateados le ofreció de rodillas un puro a su Amo.

- Primero a la visita - le ordenó su Amo,
y obediente y siempre arrodillado le extendió la caja a mi  Señor
y con otra mano mantuvo una llama para encender el cigarro.
Repitió el gesto ritual con su Dueño y se retiró.

Los Amos conversaron un rato sobre asuntos comunes sin profundizar,
hasta que tocaron en la charla el tema de nuestra vida en Filipinas.
El Señor de k se mostró curioso por conocer aspectos de nuestra convivencia diaria
y dejó caer el comentario de que él es partidario de un régimen más estricto con su esclavo,
que por ejemplo jamás abandona la casa sin su compañía.

Por fin mi Amo le mencionó el motivo fundamental de nuestra visita,
tal como había sido pactado de antemano
y se dispuso el contacto entre nosotros los dos esclavos.

Las reglas que se habían pactado eran:
- Los perros no se hablarán.
- Los perros no se besarán.
- Los perros solo se abrazarán y podrán mirarse a los ojos.
- Sus Amos darán la orden de finalización del abrazo.

Ingresó en la sala k llevando sobre un plato un cinturón de castidad
que inmediatamente le fue colocado y cerrado por su Dueño,
para después ordenarle que se arrodille y le bese la mano en señal de agradecimiento por el permiso que se le concedía.

- Anda- me dijo mi Señor Germán empujándome el hombro.

Me acerqué a k, lo puse de pie y me animé a ser el primero en abrazarlo.

Creo que los dos a un tiempo nos mordimos la lengua para enmudecer los sollozos,
las lágrimas nos nublaron la visión,
y violentamos la presión de los brazos para estrecharnos con fuerza disimulando un temblor inevitable.

- Me gustaría que mi esclavo se quitara la camisa - dijo mi Amo.
Y el Dueño de k respondió - Que se desnude -
- ayax desnúdate!- ordenó mi Señor.


Y después de eso el abrazo fue pleno, como lo fue en el pasado cuando nos sentíamos perros abandonados sin propietario,
desnudos borrachos de una excitación que no tiene que ver con el deseo sexual,
sino como la hermandad que podría sentir alguien que se cree el único habitante del universo y se encuentra con otro ser vivo.

Mi Señor Germán me separó, después de no sé cuanto tiempo,
y nos retiramos de la casa en donde k está gozosamente preso.


Por la noche, ya solos, mi Amo fue muy tierno conmigo.

Imagino que  k  y el suyo también habrán tenido sus momentos cálidos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Balance


¿Amantes?
¿Amigos?
¿Socios?
¿Compañeros?

Todo eso somos, y no están errados los que nos conocen (poco) y se lo preguntan.

Ya llevamos cuatro años compartiendo nuestras vidas.
Los cuatro años que he vivido con más intensidad y pasión.
Ustedes, lectores depositarios de mis secretos, son de los pocos que saben que además de compañeros y socios, amigos y amantes, en la intimidad somos: Él mi Amo, y yo su esclavo.

Somos tan iguales y tan distintos como las piezas de un puzzle que se complementan en su diferencia y se necesitan para tener sentido.

Mirando hacia atrás hago el inevitable balance de los momentos pasados, y la palabra balance cobra sus muchos sentidos.

Compruebo que las emociones y ardores oscilan en un permanente vaivén, y que con el tiempo el vínculo ha madurado equilibrándose.

Siempre espero con ansiedad el instante en que el hombre cortés se transforme en el Macho dispuesto a someterme con severidad a veces brutal, a veces refinada, siempre cruel.

Reconozco que he temido perder la gracia de encender el fuego.
Pero ahora estoy seguro que eso sucederá y volverá a suceder.
A veces me encontrará dócil y predispuesto para aceptar su poder.
A veces lo rehusaré y lucharé con la esperanza, nunca cumplida, de resistir hasta el fin la fuerza de su seducción.

Su seducción siempre vence.
Con la comunión simbólica de beber su semen me ha hechizado.
Su leche, síntesis de su carne y su sangre, me fecunda y alimenta.

Decir que ya han pasado cuatro años, solo desvaloriza con esa convención abstracta de los hombres a la pasión.



martes, 20 de noviembre de 2012

Los desastres de la guerra






Goya , "Los desastres de la guerra"  (España 1810-1815)
Gaza (Palestina 2012)

domingo, 18 de noviembre de 2012

Ko Murobushi

 
Ko Murobushi es uno de los artistas más conocidos de Butoh.
Ha recibido numerosos premios en todo el mundo.
Su última obra solista se titula "Quick Silver" (Mercurio)

Los siguientes dos vídeos son una muestra de su trabajo.

Como todo artista necesita del público para completar su obra.
Cada uno de nosotros sentirá e interpretará a su modo los estímulos del intérprete. 

video
video

El Ankoku Butō (暗黒舞踏?) conocido en occidente simplemente como Butō -o Butoh por su transliteración inglesa-, es el nombre utilizado para referirse al distinto abanico de técnicas de danza creadas en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, que, conmovidos por el fatídico bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, comienzan con la búsqueda de un nuevo cuerpo, el cuerpo de la postguerra. Cabe aclarar que durante esa década, las imágenes de algunos sobrevivientes llenaban las calles. Estos caminaban con sus cuerpos quemados y con los globos oculares reventados y colgando sobre sus mejillas. Así nació el Butō, la danza hacia la oscuridad. Normalmente involucra movimientos lentos, expresivos e imaginativos. La temática del butō es tan amplia como difusa, tocando aspectos fundamentales de la existencia humana. Es habitual explorar la transición entre estados anímicos y, a la vez, el cambio de la forma física del cuerpo humano en las formas más variadas, ya que el bailarín de Butō deviene mediante la danza (y su técnica particular) en distintos objetos, figuras, en fin, en distintos cuerpos. El Butō es una reflexión del cuerpo sobre el cuerpo y el lugar que este ocupa en el Cosmos. No hay decorado o vestuario determinado; es habitual que los intérpretes actúen desnudos o pintados de blanco. La improvisación es parte fundamental de este estilo de danza, la idea no es pensar el hecho sino sentirlo: "No hablar a través del cuerpo, sino que el cuerpo hable por sí sólo". (transcripto de Wikipedia)

 

martes, 16 de octubre de 2012


Comunión de dos bocas, el beso,  esencial para el esclavo cuando es su Amo quién se lo brinda.
Vital trasmisión del aliento que anima nuestra naturaleza de barro.


Beber los jugos de su boca, mientras le entregamos la lengua para que la devore a mordiscos, 
hasta paladear el sabor salado de la sangre que se mezcla con la dulce saliva.


El resto del cuerpo se alterará y reaccionará en consecuencia, 
atravesado por relámpagos de placer y dolor.
Desenlace inevitable de la íntima unión con el Vampiro que nos despierta a otra vida.
La vida que, para nosotros sus esclavos, vale la pena vivir.



domingo, 16 de septiembre de 2012

Cojones



"Cuando nací dijeron que era niña, me pusieron un nombre femenino e intentaron educarme como a una señorita. Pero yo fallé. 
No fallé porque quise, sino porque nunca supe contenerme... 

Era un hombre encerrado en el cuerpo de una mujer, un caso atípico y más teniendo en cuenta mi homosexualidad, ya que no me siento atraído por ninguna mujer, y como tal, soy gay... 

Pese a todas las trabas que me han puesto para serlo, lo soy. 
He peleado más que muchos por llegar a ser lo que soy ahora y mentiría si os digo que hay cosas que no me duelen... 

Yo no voy a dejar de ser un muchacho porque tú me digas que no lo soy. 
Mi aspecto es viril y mi trato masculino.
Soy un tío con dos cojones y vivo como tal. 
Soy el puto perro de algún Amo. 
O lo seré..." 

 Ismael T.









"Diario de un perro ladrador" es un nuevo blog que ha comenzado con un par de post fascinantes.
Ismael T, un tipo muy joven, pero maduro para ser perro, se confiesa y con honestidad brutal  enfrenta con sus claras ideas desde esta página:
http://diariodeunperroladrador.blogspot.com

Vale la pena visitar ese blog,




jueves, 9 de agosto de 2012

Adicción



El placer de entregarse al dolor es como una droga.

Se teme antes de experimentarlo.
Es fascinante cuando se lo prueba, pero son necesarias más experiencias para poder vivirlo con intensidad y plenitud.
Por fin llega un momento en el que los que nos convertimos en adictos rogamos por dosis cada vez más fuertes y frecuentes.

Si estamos en buenas manos, se nos obligará a desintoxicarnos.
Esa desintoxicación significa abstinencia.

¡Y cómo sufrimos esa abstinencia!
Nos sentimos abandonados, aturdidos; suplicamos en silencio pidiendo piedad.
Los primeros días son terribles e interminables; los vivimos aturdidos, nos ofuscamos porque a casi nada le encontramos interés.

Poco a poco y casi sin darnos cuenta vuelven a tener valor las cosas cotidianas que pasaban desapercibidas delante nuestro.
Se despiertan todos los sentidos que dormían embotados.

Las caricias nos vuelven a erizar la piel.
La mano que apoyada en nuestra cabeza nos revuelve el pelo nos transmite una ola de temblores por todo el cuerpo.
El beso húmedo de la lengua que nos cosquillea una oreja nos arranca un gemido.
El calor de un pecho apoyado en nuestra espalda nos vuelve vulnerables, y nos sentimos felizmente entregados cuando los dedos ensalivados nos rozan los pezones.

Cuando después de mucho tiempo sentimos el filo de dientes en esos pezones recién humedecidos, cuando aprietan y lentamente van ejerciendo presión, cuando esa presión alcanza el límite y sabemos que podemos ser devorados a dolorosos mordiscos...
un rayo nos atraviesa todo el cuerpo...
y entonces, en ese momento, todo comienza de nuevo.


martes, 17 de julio de 2012

À flor da pele

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O que será que me dá
que me bole por dentro, será que me dá
que brota à flor da pele, será que me dá
e que me sobe às faces e me faz corar
e que me salta aos olhos a me atraiçoar
e que me aperta o peito e me faz confessar
o que não tem mais jeito de dissimular
e que nem é direito ninguém recusar
e que me faz mendigo, me faz suplicar
o que não tem medida, nem nunca terá
o que não tem remédio, nem nunca terá
o que não tem receita
O que será que será
que dá dentro da gente e que não devia
que desacata a gente, que é revelia
que é feito uma aguardente que não sacia
que é feito estar doente de uma folia
que nem dez mandamentos vão conciliar
nem todos os ungüentos vão aliviar
nem todos os quebrantos, toda alquimia
que nem todos os santos, será que será
o que não tem descanso, nem nunca terá
o que não tem cansaço, nem nunca terá
o que não tem limite
O que será que me dá
que me queima por dentro, será que me dá
que me perturba o sono, será que me dá
que todos os tremores me vêm agitar
que todos os ardores me vêm atiçar
que todos os suores me vêm encharcar
que todos os meus nervos estão a rogar
que todos os meus órgãos estão a clamar
e uma aflição medonha me faz implorar
o que não tem vergonha, nem nunca terá
o que não tem governo, nem nunca terá
o que não tem juízo

Autor: Chico Buarque de Hollanda
Intérprete: Cida Moreyra